Para gustos, colores. Esta es una cosa que tienen muy clara los novios a la hora de decidir qué tipo de boda quieren para su gran día. Y es que ahora ya no podemos hablar solo de bodas religiosas o civiles sino que hay opciones múltiples, pero empecemos por las categorías más clásicas.

La boda más tradicional es la religiosa, que tiene como aliciente poderla celebrar en rincones emblemáticos e históricos como capillas e iglesias. De hecho, hay algunos restaurantes que ya cuentan con su propia capilla para oficiar la ceremonia y que así los invitados no deban desplazarse para el banquete.

Se trata de ceremonias más largas que aúnan el oficio religioso con lecturas bíblicas y que también se refieren a los novios y a su vida como pareja. También está muy de moda contratar a músicos para que amenicen la ceremonia, incluso un coro que ayude a dar un toque especial al evento.

Para este tipo de ceremonias, se debe hablar con el párroco con cierto tiempo de antelación para poder fijar la fecha y realizar también los cursos de preparación para el matrimonio, que durarán durante algunas cuantas sesiones.

En cuanto a la boda civil está ganando cada vez más protagonismo entre los novios. Pero no tiene por qué ser menos espectacular. De hecho, se puede escoger entre una ceremonia larga llena de participaciones de los invitados, padrinos y familiares de los novios, o bien una versión más corta en la que se traten sólo los aspectos más formales de la boda.

Para organizar una ceremonia de este tipo, bastará con hablar con el departamento de registro civil del ayuntamiento, contar con dos testigos que no sean familiares y presentar la documentación pertinente.

Bodas originales

En los últimos años los novios han procurado otorgar un toque especial a sus bodas, escogiendo para su celebración lugares emblemáticos, por ejemplo, cerca del mar, con un marcado acento medieval.. Se trata de organizar una ceremonia especial y que sea recordada por parte de los invitados durante mucho tiempo.